Copenhague 29 de marzo de 1993
Estaba harto de los catalanes por todas sus criticas por la petarda con la que he hecho el intercambio y que ellos defienden. Y lo de ayer me mató. Tanto en la cena de despedida como en el aeropuerto he estado muy amargado y me he despedido de todos pero muy frío. Estoy totalmente hundido y me daba rabia ver a todos despidiéndose destrozados y yo solo y con ganas de irme. Me ha dolido que Markus no mostrara interés en mi. He perdido la virginidad en ese país pero no he dejado ningún afecto.
Y encima una me ha echado en cara que no he llorado. Pues ganas de llorar tenía pero por tener que aguantar a los catalanes todo un día más y luego en el instituto.
Hoy hemos comido en Copenhague y todos hablaban de los amigos que han hecho y yo sentía un gran dolor. He vivido una gran experiencia. Me ha desvirgado un grupo de suecos pero no he logrado ningún amigo. Ningún afecto especial que tanto esperaba. Y lo peor es que no le quiero ver la cara al imbécil de Diego y me toca compartir habitación con él pues somos los únicos chicos. Mañana nos vamos pero que largo se me va a hacer.
La experiencia con los suecos ha sido maravillosa y ojalá tenga futuro. Llego a casa desvirgado pero muy triste y sin el afecto que tanto necesito.
Son las cinco de la tarde y estoy solo en mi habitación danesa. Hemos dado una vuelta y comido pero yo ya no saldré de mi habitación hasta mañana para ir al aeropuerto. No cenaré. No tengo interés en conocer la ciudad. Solo tengo ganas de llegar a casa. Disfrutar mi soledad y pensar en Markus.

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